Y un día caluroso que termina. Yo estoy en el balcón, sintiéndo las caricias de la brisa suave. Por suerte, me quedaron tres litros de Heineken, bien fría y la cual estoy disfrutando -con unos vasos me sobra- ahora mismo. De paso por la alacena, revisé y encontré un paquete de papas fritas: la combinación perfecta.
Esto me lo contaron una vez a la madrugada. Quizá no sea más que una creencia de la chusma, pero son algunas historias que llevan a lo mismo; las primeras dos y una tercera que concluye la idea. La primera es sobre algo que sucede en un sanatorio, dicen que cuando aparece una mosca -alguién vé una mosca- en terapia, es porque un internado pasó a mejor vida... La segunda reafirma lo anterior, habla de doctores vinculando las moscas en un hospital con la muerte. Los sucesos se repiten en distintos lugares. Es que en un ambiente controlado -como el de un hospital o un sanatorio- la posibilidad de una mosca, es remota (en serio, debería ser así). Con sólo recordar que los empleados (doctores, enfermeras, técnicos) llevan protección especial para no contaminar el entorno y mantenerlo estéril, se entiende la prioridad de este tema. La tercera es de alguien que cumplía su ronda de medianoche y al llegar a una de las camillas, encuentra las máquinas (sensores, asistentes, con los típicos ruido...
q torbellino de sentimientos! jajaja visita mi blog
ResponderBorrarPara mí la combinación perfecta hubiese sido Heineken/rabas. mmmm.
ResponderBorrar(Escribo con mi lindo teclado nuevo).
Yo