Ir al contenido principal

„Zwanzig und acht“

Mierda, ya es un número, pero del recuento salgo tranquilo, solo perdí una muela y algo de vista. Igualmente, la espera se acorta.

Como siempre, voy a empezar a elaborar conclusiones basadas en inferencias demasiado subjetivas: siempre alguien se acuerda de tu cumpleaños antes que vos. Obviamente, no tengo ni remotamente una imagen borrosa de algo similar el año pasado —como para sumar otro caso— pero siento que fue así.

Siempre alguien (o algo) se acordará de su cumpleaños antes que ud. mismo. A lo sumo, que logre estar alejado a una distancia mayor a 24hs de cualquier ser vivo (o entidad capaz de recordarle esta fecha) del universo. Se desprende que los siameses y gentes que tienen agendas con su propio cumpleaños no tendrían problema con la última condición.

Ahora, retomando, parece ser que uno terminará de ser inmaduro mucho después de lo que imagina.

Viajando atrás en el tiempo. Así era esto mismo el año pasado, en 2005 y 2004, a pesar de escribir cada tanto no escribí nada al respecto de esta fecha.

Otra costumbre es buscar el cambio mientras armo las oraciones, es una tarea ardua y detallista, el resultado de este año es: un deseo nuevo, tengo ganas de compilar todo esto que escribo, ademas otras cosas y armar algo como un libro.

El beneficio de un libro es que trasciende de otra manera; por ejemplo, este lugar depende de que todos los años renueve el dominio, si dejo de hacerlo porque me aburre, ahí se termina. Eso lo hace suficientemente frágil para mi gusto. En cambio el libro vive, no me refiero a un libro impreso necesariamente, puede ser un libro digital colgado de cualquier lado.

El problema del libro es la actulización.

Otras novedad es que me he convertido en tomador de mate, inclusive me compré un termo con la palabra «mate» y no tengo una idea clara de: ¿por que lo hice?.

Lo que sigue igual son los proyectos de siempre, algunos se vuelven lentos y otros no escapan del tintero.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

El presagio de la mosca

Esto me lo contaron una vez a la madrugada. Quizá no sea más que una creencia de la chusma, pero son algunas historias que llevan a lo mismo; las primeras dos y una tercera que concluye la idea. La primera es sobre algo que sucede en un sanatorio, dicen que cuando aparece una mosca -alguién vé una mosca- en terapia, es porque un internado pasó a mejor vida... La segunda reafirma lo anterior, habla de doctores vinculando las moscas en un hospital con la muerte. Los sucesos se repiten en distintos lugares. Es que en un ambiente controlado -como el de un hospital o un sanatorio- la posibilidad de una mosca, es remota (en serio, debería ser así). Con sólo recordar que los empleados (doctores, enfermeras, técnicos) llevan protección especial para no contaminar el entorno y mantenerlo estéril, se entiende la prioridad de este tema. La tercera es de alguien que cumplía su ronda de medianoche y al llegar a una de las camillas, encuentra las máquinas (sensores, asistentes, con los típicos ruido...

Lección de ortografía

Hoy se me presentó un interrogante -ortográfico- sobre los signos de pregunta (¿?). Tenía dudas: si el signo de cierre era seguido por un punto; si el signo de apertura obligaba una mayúscula; de las citas, ¿entre qué encerrarlas?, en fin. De hecho, ignoraba que era ortográfico el interrogante. Primero le pregunté a alguien -a veces dá resultado-. El tipo decidió usar el famoso procesador de texto para verificarlo poniendo el texto supuestamente incorrecto y así veríamos la forma correcta, ¿funcionaría eso? Vimos que... El corrector ortográfico aceptaba el texto, si: el punto después del signo de pregunta estaba o el punto se obviaba. Lo que sí requería, era; después del signo de pregunta -cualquiera de ambos- la primera letra en mayúscula. Lo tomaba como el punto de una oración. Casi se había cerrado el caso, cuando se me ocurrió buscar por ahí; ni siquiera sabía si el error estaba en el campo de la ortografía. Tiré una búsqueda y si no había resultado todo habría terminado ahí; no f...

Las palabras que nunca se dicen

Hoy me arrepiendo de las palabras que nunca dije, las cosas que no le hice saber a quien me importaba. Creo que nunca voy a entenderme por completo y nunca voy a poder controlar los impulsos emocionales, hablo de saber cuando retenerlos y cuando dejarlos libres.