Hay algo en la cima del Monte Ararat -en Armenia- que se considera una anomalía. El Monte Ararat es -según el Génesis de la Biblia- el lugar donde terminó el Arca de Noé después del Diluvio Universal. La anomalía, explican algunos, puede ser el Arca de Noé; o más bien, sus restos. Fotos del glaciar a esa altura (desde 1949 hasta satelitales), documentan una estructura entre el hielo que parece construída por el hombre. ¿Nadie subió a mirar?
Esto me lo contaron una vez a la madrugada. Quizá no sea más que una creencia de la chusma, pero son algunas historias que llevan a lo mismo; las primeras dos y una tercera que concluye la idea. La primera es sobre algo que sucede en un sanatorio, dicen que cuando aparece una mosca -alguién vé una mosca- en terapia, es porque un internado pasó a mejor vida... La segunda reafirma lo anterior, habla de doctores vinculando las moscas en un hospital con la muerte. Los sucesos se repiten en distintos lugares. Es que en un ambiente controlado -como el de un hospital o un sanatorio- la posibilidad de una mosca, es remota (en serio, debería ser así). Con sólo recordar que los empleados (doctores, enfermeras, técnicos) llevan protección especial para no contaminar el entorno y mantenerlo estéril, se entiende la prioridad de este tema. La tercera es de alguien que cumplía su ronda de medianoche y al llegar a una de las camillas, encuentra las máquinas (sensores, asistentes, con los típicos ruido...
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